My Story

miércoles, agosto 22, 2007

Tierra Feliz...

A propósito de que una amiga mía se ha ido a darle otra visita a ese lugar feliz llamado Disneylandia (allá en los EE.UU.) recordaré un poco cómo han sido mis visitas a ese lugar tan extrañamente especial.

Imagino que como a otras generaciones seguramente se les quedó más la Abeja Hutch o el Capitán Centella (aunque a mí también... y eso sin contar a Mazinger ni a Meteoro, el del Match 5), en mi generación y las que van por ahí, se han quedado algo más los personajes de Disney. ¡Y claro pues! ¡Cómo olvidar a Mickey Mouse, a Pluto, a Goofy (Tribilín: bilín bilín bilín -ajiah ajiah ajiah >_<-) o a las ardillas Chip y Dale -creo que esas eran mis favoritas-. Y bueno por esa misma linea vienen todos los cartoons "clásicos de Disney" (que en realidad eran clásicos de otras partes, pero a ellos se les ocurrió hacerle un par de arreglos a los cuentos originales y ponerlos en dibujos animados.): la Bella Durmiente, la Cenicienta, etc. (hasta con Mulán se han metido... claro que la historia como yo la conocí no tenía exactamente un pseudo-dragón rojo que hablaba, ni el grillo, ni esas partes tan típicas de Disney.)

A pesar de todo, admiro inmensamente a toda esta gente detrás de Disney: por más cursi, rosa, fantasiosa, o musicalizada -¡Claro pues, todos los personajes tienen alguna canción, y cuando toca pues resulta que los demás se la saben hasta con la coreografía!- que sea la historia, siempre podré vérmelas una vez más. Y con todo pues varias canciones hasta me gustan; hubo un tiempo en el que A Whole New World fue mi canción emblemática, y Hakuna Matata va a quedar por un buen tiempo como el himno al hedonísmo. Y todas tienen esa "fuerza Disney" atrás, que cuando la escuchas las reconoces en seguida "Esa es una canción de Disney". Esa música es energizante y vitalizante. He ahí la música Disney.

Regresando al tema principal, la última vez que estuve en un parque Disney no fue hace mucho. Fue el Disneyland de Hong Kong, uno mucho más pequeño en comparación al de Orlando, pero a mi parecer está OK porque alcanza el tiempo para ver todo y sin mucha prisa. Desde el momento en que entras a un Disneyland ya te llena el aura Disneyésca del lugar: la música que sale de parlantes camuflados como piedras, arbustos, etc., los personajes disfrazados, las tiendas con las camisetas, gorras, chocolates, y muchas cosas más (todas Disney, claro) ya te comienzan a llenar la cabeza con esa "alegría inagotable" del lugar.

Además, en un parque Disney, todo va a ser bonito: los arbustos bien podados, las flores bien repartidas, las casitas de colores, el castillo (tamaño mini en el caso del Hong Kong Disneyland), los cochecitos para los niños, incluso la gente que trabaja ahí! (muy, muy difícilmente vas a ver a alguien realmente *feo* dentro de un parque Disney). Y claro, todos (bueno, la gran mayoría al menos) felices y sonrientes, como si no tuvieramos hueco en la capa de ozono, calentamiento global, hambruna, terremotos, tifones, etc. Todo es casi enfermizamente feliz, y como si fuera poco, adictivo. Los niños pequeños son especialmente vulnerables: si no reciben su dosis de un día entero pues... bueno, puedes intentar diciéndole a alguno después del almuerzo que se acabó el día Disney y verás cómo se pone, si se queda hasta ver los fuegos artificiales (creo que yo sería uno de esos).
Talvez la música tenga mensajenes subliminales... sí, eso debe ser.

Creo que todas estas cosas hacen de un parque Disney un buen lugar para pasar un poco el tiempo y olvidarse de que el mundo es cruel. A mi amiga por allá le deseo que disfrute al máximo su pasada por el mundo irreal y feliz de Disney ^^

Cambiándo un poco de tema, el otro día tuvimos otra de esas situaciones de Instant Crush como la ocurrida algún largo tiempo atrás: alguna aparición femenina casi angelical que te tiene sedado y con la mente ocupada por un par de días. No sirve de mucho, pero entretiene. Le pueden preguntar al Poeta (espérense hasta el viernes que según me cuentan anda ocupado.)

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lunes, agosto 13, 2007

Buscando inspiración

...por qué será que nunca llega cuando la pides de buena manera?

Voy un par de horas ya sentado frente al teclado y la verdad cada minuto que pasa parece alejarme un poco más de mis "proyectos": uno que otro cuentito y otro texto para practicar y una traducción que tengo que mejorar... etc.

Ocurre siempre con este bicho del messenger, grandísimo juguete de procastinación eterna. Siempre hay alguien conectado. Siempre hay alguien procastinando también.

En fin, espero todavía que las estrellas se alineen para continuar con estos trabajillos.

Hasta tanto échenle un vistazo a los apuntes carentes de significado....

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domingo, agosto 12, 2007

Home...

So, after almost five months away I'm finally back home (and after three more weeks) I'm back on the bloggers' world... at least with this new post.

Beijing was after all very nice; made a lot of friends, learned a lot and saw a lot, but well, all good things come to an end and now I'm back at home, doing paperwork, being a "teacher" in the afternoons and trying to regain my writing habits (and I should get a new keyboard too...)